Frente a nosotros, sentadas y con las garras afiladas se embriagaban un par de señoras, conocidas como las viejas más feas del mundo. Una me miraba a mí, la otra al Necio (mí amigo). De cuando en vez la vieja del Necio me miraba a mí, y mí vieja miraba al Necio. Las viejas se pajeaban mirándonos. Un pajazo mental. Me sentí bien por un momento, que alguien haga prácticas onanistas pensando en mí, era una sensación nueva, y placentera también.
Muchos “salud” después, y cuando una caja de cerveza ya rebalsaba de botellas vacías, vi como el Necio levantaba su vaso, guiñándole un ojo a una de las viejas más feas del mundo. De pronto voltee a joderlo y ya no estaba, iba camino a la perdición. Y al ritmo de Grupo 5 realizaba sus mejores y más esmerados pasos de baile. Dependo de ti
Como planta a la tierra
Me has hecho adorarte
A primera vista
El resto es historia, gorgoteos, coqueteos, miradas, unimos mesas, celebramos juntos. Las viejas más feas del mundo nos habían capturado, y tras 18 cervezas ya no las veíamos tan horribles. El necio abrazaba a la más joven, la cual le calculo tendría unos 104 años. Su hermana mayor me miraba y se tocaba el cabello, como pidiendo a gritos un macho cabrío. Pero ni cagando cometería tamaña ofensa para mí pene. La bruja me contaba que era separada, y que tenía una hija de 20 años. (Y porqué mierda no la has traído???? Regrésate a tú casa, tráela y vete).
Mientras tanto, al otro extremo de la mesa el Necio tomaba de la mano y le proliferaba su amor eterno con endulzados besos en las mejillas arrugadas de la Vieja 1. La Vieja 2 me miraba, ya no hablaba, pensé que el Corega ya no hacía efecto en su plancha dental. Entiendo ahora que esperaba que reaccione, pero siempre he sido un ganso para los romances de cantina. Soy un zopenco sacolargo, chibolero 100%, y la única vez que me metí con una vieja, fue porque estaba más buena que todas mis ex juntas, lo malo es que era casada. Resultado: amenazas, y persecuciones.
Y se acabó la cerveza en la cantina, y se terminó el alcohol en el lugar indicado y el Necio estaba más necio que nunca y yo no estaba tan borracho como siempre. Y en el primer descuido tomamos un taxi y abandonamos a las Viejas más feas del mundo, las cuales ya se hacían ilusiones. Ya preparaban sus empolvados traseros para festejar con dos mozuelos trajinados y gordos. En mí huída logré escuchar una maldición (otra más a mí lista) que debí tomar en cuenta.
Ya en la ciudad, pensé "estamos a buen recaudo", siempre pienso mal, nos estacionamos en un pequeño bar, 2 segundos después el Necio masacraba a dos sujetos de la mesa de al lado, mientras que yo trataba de apaciguar lo imposible. Un sonido en seco, como el de una botella de cerveza estrellada contra una cabeza fue el colofón de la tarde. El Necio roto y sangrante, seguía peleando mientras yo golpeaba a alguna multitud provista de muchas botellas más, para reventar a estas dos piñatas gordas y belicosas. Tras estrellarse la segunda botella, pero esta vez en mí cabeza, recordé la maldición de las Viejas Poltergeist: “Vergüenzas han de pasar, a humillaciones serán sometidos y las botellas que han bebido como justicieras servirán” (Sic), mientras la tercera botella retumbaba mí adormecido cerebelo… 




Me gusta ser escuchado, me gusta hablar idioteces con gente idiota; y charlar de política, ideas nuevas y actualidad con gente inteligente, preparada, para aprender y lucirme. Soy demasiado picón y nunca (DIJE NUNCA) me gusta perder. Y si pierdo, lo hago con hidalguía, pero ante un adversario de tertulias superior a mí, digamos que perdería feliz ante un político, locuaz 








Un grito de libertad