Han pasado 72 meses desde que te vi por última vez, han pasado 2190 días y miles de noches sin ver tú cara, sin oír tú voz, sin sentir tus gemidos y sin soportar tus quejidos. Ha pasado un año más en mí vida y, sinceramente, sin novedad en el frente. Sigo siendo soltero y comprometido eterno, el novio de nadie, el corazón de piedra y el egoísta magnífico que siempre me recalcaste que era. Lo sigo siendo y hoy más que nunca siento que no cambiaré jamás.Me he frustrado y he vivido, he mentido más que en mis vidas pasadas, le he rogado a Dios, he creído nuevamente, he rezado en las noches y en sumatoria sigo descreyéndome más que nunca. Me enseñaste a ser ateo y lo aprendí bien.
Caminando estaba, no por las calles de Chicago sino deambulando por provincias y un olor llamó mí atención. Una chica, una equis, una fea, una chola (como dirías tú) usaba el mismo perfume que tú solías usar. Una coincidencia que en seis años no había percibido, un cambio de mando en el juego que aún de lejos y sin saber seguimos jugando, un círculo inacabable que nunca se va a cerrar, mí primer libro para ti. Un escrito que cuando lo leas te creará arcadas de rabia, resentimiento, odio, frustración y celos y tal vez amor. Ódiame por piedad yo te lo pido.
Y escribo nuevamente sin saber porqué, sin querer hacerlo y sin un tener una base mental. Porque soy así, porque nunca sé porque hago las cosas, porque tal vez después de postear esto me arrepienta y porque tal vez después que lo leas siga siendo lo mismo siempre. Y escribo nuevamente sabiendo que no busco el perdón ni la gracia divina, ni mucho menos tú pleitesía tan embriagada de superficialidad.


Media hora después seguía enclaustrado en un tráfico demencial, donde se cruzaban combis, motos, mototaxis y buses interprovinciales, todos y cada uno al ritmo de su claxon preferido. Porqué mierda no hay pena de muerte o cadena perpetua para estos Hijos de mil y un putas del demonio. Deseo, a pedido de mis tímpanos, que a cada uno de estos choferes se les caiga el pene a pedazos. Y que duela. Duela mucho.
1. El próximo año les agradecería que el corso pase por sus viviendas, ahí que les bloqueen el paso a sus esposos, maridos, amantes y amistades y que violen a sus hijas, hijos y hagan lo que mierda quieran. Me importa un carajo.


