viernes, 26 de diciembre de 2014

"Ella" es mi fetiche!


La primera vez que la vi fue una sensación extraña, no sé si fue amor, pasión o adoración, me miró a los ojos y supe que sería ella algo importante en mi vida. Luego baje la mirada y me enamoré por primera vez de unos pies, me enamore locamente, perdidamente y como un adolescente, sin saber cómo o porqué sentí esa imperativa necesidad de oler, besar, lamer, tocar, adorar, mirar, acariciar, inquirir, escrutar, inhalar, palpar, manipular, rozar, frotar, restregar, sorber, aspirar y empaparme de sus pies.

Es sumamente complicado tratar de explicarle a alguien que mueres, vives, sueñas y sufres erecciones mañana, tarde y noche, y que la causante es ella. Si bien lo intenté, nunca pude hacerle entender mi amor atípico por sus dedos perfectos, por sus plantas suaves y lujuriosas y que (supongo) expedían ese olor delicioso de un pie cuando recién sale de un zapato de cuero. Te explico bien: yo no quería unos pies con olor a jabón o a cremas Victoria Secret, yo quería el olor de sus pies saliendo de unas zapatillas luego de llegar del gym. Ahora me entienden mejor? No importa, igual no espero que lo hagan. Soy fetichista, pero antes no lo fui, ella es la culpable. Ella siempre lo supo pero nunca quiso admitirlo, nunca me dejo si quiera tocar sus pies.

Yo la besaba con ardor, me volvía loco y endemoniado, pero por cosas que no puedo explicar –porque no sé- en vez de intentar tocar sus nalgas (que eran un poema) o sus piernas (que tenían un bronceado perfecto) siempre intentaba acariciar sus pies, ella me retiraba la mano, mientras que mis erecciones llegaban a niveles exacerbados.

No escribo para ella, porque estoy convencido que así me lea y le dé curiosidad sentir como alguien bese, huele, adora y lame sus pies con fruición, no me dejará hacerlo. Ella es la bruja malvada del cuento y yo su eterno esclavo. Escribo porque busco una catarsis, un desfogue, una válvula de escape que me ayude a dejar de pensar en ella al menos 21 veces al día, en ella y en sus pies hipnotizadores. Si al menos los pudiera oler y lamer por un minuto mi vida sería menos tortuosa.

No estoy seguro qué pasaría si Ella, en un arranque de locura se descalza y pone las dos plantas de sus pies en mi cara. Bueno, si sé lo que pasaría: los adoraría y devoraría como un amante a sueldo. Pero no sé si después de eso me vuelva más adicto de lo que ya soy a Ella. Si así fuere, yo me corro el riesgo de perder mi vida por Ella y por sus pies y por sus axilas y por sus piernas y por sus nalgas y por el sabor de todo lo que recorre en su cuerpo!!


Ella, si estás leyendo esto, sabes cuál es la señal. Y por favor deja talcos, cremas o jabones fuera, que yo te quiero así: a lo irracional!!!

miércoles, 8 de enero de 2014

Estoy perdido....

Me olvidé de escribir, me olvidé de cómo escribir. Lo olvidé por completo, perdí el entusiasmo, la pasión, la inspiración, el sentido, la orientación, las ganas y el afán. No lo he podido recuperar, lo he intentado, no crean que no. Pero la desidia me ha tomado por completo y no me deja en paz, me ha violado, me ha violentado, me tiene a sus pies. Antes pensaba y creía que sin escribir no podría vivir, me equivoqué: puedo vivir, puedo respirar, puedo sentir, puedo deambular, puedo opinar, reír, pensar... pero esto -sin inspiración- no es vida. Ayer, después de años luz, conocí a alguien que me recordó mucho lo que yo fui en pretérito imperfecto, la admiré, ella es. No voy a decir "he regresado", sería mentirles y mentirme a mi mismo, no soy ni la sombra de lo que fui, pero al menos, ya que el deporte no es mi pasión, dejaré sangre, sudor y lágrimas en esta cancha de papel virtual.... He vuelto, pero no estoy vivo.

martes, 24 de julio de 2012

Receta Canibal: Pies de (ex) Doncella Ingrata

Amarre una (ex) doncella, déjela al natural. Ponga en un recipiente mantequilla, ajo y una rama de perejil. Q ingrese bañada en brandy, tomillo y orégano al gusto. Se recomienda no más especias pq las lágrimas e insultos son suficientes para “salpimentar”. Deje q hierva hasta q pierda la soberbia. Servir encima de una cama de rosas rojas. Obviamente empiece por los pies. Bon Appetit!....


martes, 14 de febrero de 2012


IDEA I. Dulce venganza de un fetichista enamorado
Cuando el vetusto reloj cucú -que adornaba los añejos muebles de esa sala innombrable- marcó las 10 de la noche, pensé que tal vez no habría un mejor momento de mi vida como el que estaba aconteciendo. Tenerte muerta y desnuda; fría y expirada mientras yo me deleitaba con tamaño espectáculo; el regocijo fue pleno, agresivo y orgásmico. Recuerdo que apelé a mis adicciones onanistas, dejándote embarrada de todo lo que soy y me integra.
Semanas antes y ante la indecisión que adornaba nuestra ininteligible relación tomaste la iniciativa de acabar con toda una serie de eventos lamentables. Mientras yo lloraba, gemía y balbuceaba piedad, tú permanecías parca, seca, apática, soberbia, imperturbable, fresca, impasible y negligente. Me arrodillé a tus pies, como siempre fue y como nunca debió dejar de serlo, los besé con pasión, como si fuera la última vez y los lamí con locura (Oh, malditas facultades videntes pensé), luego torcí mi cerviz humillada, te miré pero tu temple impávida me negó una sonrisa. Ese era el final. Tuyo y mío, pero más tuyo.

Tus amigas, que observaban todo, me levantaron del piso, me secaron las lágrimas con sumo cuidado –y burla- conminándome a que me retiré del lugar. No te voy a mentir (Sería incapaz de engañar a un muerto) deseaba con suma pasión extinguirlas de la faz de la tierra, ellas eran las causantes de todas mis desventuras y desgracias. Ellas se habían encargado de hacerme la vida miserable y sin ningún crédito se otorgaban todas las regalías de mis acciones dolosas; pero bueno, ya tendría tiempo de ir discurriendo una buena escalada de actos para resarcir tanta perversidad y malquerencia…
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IDEA II. Pude ser tu Macro Porno Intenso
Si me preguntan si me arrepiento de algo, podría aseverar 100% convencido que lo único es no haber aceptado tu indecente propuesta de vernos por última vez. De no haber sido capaz de un nuevo encontrón que incluía besos, caricias, toqueteos y mucha lengua y saliva. Me moría por volver a apretujar esas nalgas indecentes, de volver a lamer esas tetas de muñeca, de morder esa boca devota y de besar esos pies inquietos e hipnotizantes, que me encandilaron desde el inicio de nuestra (dizque) relación. Me arrepiento de eso y de más.
Pero no me arrepiento de haberte negado mi presencia, de haberte dejado con las ganas de sentir mi portentoso y combativo bastón de acero inoxidable, en conclusión de haberte dado el inolvidable y último mejor polvo de tu vida, porque de mi podrán decir de todo, pero nunca que soy un mal amante; sé luchar hasta el final, hasta que mi enemigo quede rendido, desfallecido y tembloroso…
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IDEA III. La historia al revés
Llevo toda la puta mañana tratando de escribir algo medianamente decente –pero no puedo-, tratando de balbucear algo interesante –pero ya es imposible-. Está vez, y creo que de por vida, perdí toda noción de lo que es escribir, de una buena frase, un buen cierre, un buen final y un buen inicio. La musa se esfumó.
Siempre pensé que el día que dejara de escribir noticias para que las lean otros, podría empezar a escribir mis propias noticias. Siempre tuve la plena confianza y seguridad que al dejar de escribir para terceros podría escribir mis propias historias o en todo caso terminarlas. Craso error. Estoy peor que antes, adormecido y aletargado, imbuido en una vorágine de estupidez y desidia, es definitivo, ya no puedo escribir más.
Ante tanta escasez de ideas y falta de iniciativas, debido a un tormentoso proceso de acondicionamiento a mi nueva vida lejos del periodismo, sentado desde mi nuevo escritorio de cedro (Oh, que redundante la vida), postrado en una silla comodísima y donde mí culo puede descansar por horas, mirando la pantalla plana de mi computadora y leyendo con nostalgia mis archivos periodísticos, acabo de comprender que dejé mi vida literal y de escritor frustrado en la redacción que hasta hace 4 meses ocupé con mucho entusiasmo.

Y como no tengo ideas y me vale madre tenerlas, porque estas son tan hijas de puta que me despiertan de madrugada para mostrarme cuentos afiebrados de finales infelices, que nunca recuerdo; decidí colgar dos extractos de lo que empecé a escribir esta desértica mañana donde la inspiración decidió no visitarme nunca más.... Me extingo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Buenas noches y hasta luego...


Cargo en hombros dolorosas semanas tratando de escribir algo medianamente decente –pero no puedo-, tratando de balbucear algo interesante –pero ya es imposible-. Está vez, y creo que de por vida, perdí toda noción de lo que es escribir, de una buena frase, un buen cierre, un buen final y un buen inicio. La musa se esfumó. Siempre pensé que el día que dejara de escribir noticias para que las lean otros, podría empezar a escribir mis propias noticias. Siempre tuve la plena confianza y seguridad que al dejar de escribir para terceros podría escribir mis propias historias o en todo caso terminarlas. Craso error. Estoy peor que antes, adormecido y aletargado, imbuido en una vorágine de estupidez y desidia, es definitivo. He pasado de ser un “Aprendiz de Tinta”, un “Seudo Escritor”, un “Onanista de las letras” a un “pobrehuevónfrustradosininspiración”.

Ante tanta escasez de ideas y falta de iniciativas, debido a un tormentoso proceso de acondicionamiento a mi nueva vida lejos del periodismo, sentado desde mi nuevo escritorio de cedro (Oh, que redundante la vida), postrado en una silla comodísima y donde mí culo puede descansar por horas, mirando la pantalla plana de mi computadora y leyendo con nostalgia mis archivos periodísticos, acabo de comprender que dejé mi vida literal y de escritor frustrado en la redacción que hasta hace 1 mes ocupé con mucho entusiasmo.
Y como no tengo ideas y me vale madre tenerlas -porque estas son tan hijas de puta que me despiertan de madrugada para mostrarme ideas afiebradas de finales infelices, que siempre olvido anotar y nunca más vuelvo a recordar-entonces he decidido colgar dos extractos de lo que empecé a escribir desde mi divorcio con el periodismo, desde el día en que la inspiración decidió no visitarme nunca más.
 

 
IDEA I. Dulce venganza de un pagano enamorado
Cuando el vetusto reloj cucú -que adornaba los añejos muebles de esa sala innombrable- marcó las 10 de la noche, pensé que tal vez no habría un mejor momento de mi vida como el que estaba aconteciendo. Tenerla muerta y desnuda; fría y expirada mientras yo me deleitaba con tamaño espectáculo; el regocijo fue pleno, agresivo y orgásmico. Recuerdo que apelé a mis adicciones hedonistas, dejándote entarquinada de todo lo que soy y me integra.
Semanas antes y ante la indecisión que adornaba nuestra ininteligible relación tomaste la iniciativa de acabar con toda una serie de eventos lamentables. Mientras yo lloraba, gemía y balbuceaba piedad, tú permanecías parca, seca, apática, soberbia, imperturbable, fresca, impasible y negligente. Me arrodillé a tus pies, como siempre fue y como nunca debió dejar de serlo, los besé con pasión, como si fuera la última vez y los aticé con locura (Oh, malditas facultades videntes pensé), luego torcí mi cerviz humillada, te miré pero tu temple impávida me negó una sonrisa. Ese era el final. Tuyo y mío, pero más tuyo.
Tus amigas, que observaban todo, me levantaron del piso, me secaron las lágrimas con sumo cuidado –y burla- conminándome a que me retiré del lugar. No te voy a mentir (Sería incapaz de engañar a un muerto) deseaba con suma pasión extinguirlas de la faz de la tierra, ellas eran las causantes de todas mis desventuras y desgracias. Ellas se habían encargado de hacerme la vida miserable y sin ningún crédito se otorgaban todas las regalías de mis acciones dolosas; pero bueno, ya tendría tiempo de ir discurriendo una buena escalada de actos para resarcir tanta perversidad y malquerencia…
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IDEA II. No mereces ni el luto de una uña
Si me preguntan si me arrepiento de algo, podría aseverar 100% convencido que lo único es no haber aceptado tu indecente propuesta de vernos por última vez. De no haber sido capaz de un nuevo encontrón que incluía besos, caricias, toqueteos y mucha lengua y saliva. Me moría por volver a apretujar esas nalgas indecentes, de volver a lamer esas tetas de muñeca, de morder esa boca devota e invadir soberanamente esos pies inquietos e hipnotizantes, que me encandilaron desde el inicio de nuestra (¿?) relación. Me arrepiento de eso y de más.
Pero no me arrepiento de haberte negado mi presencia, de haberte dejado con las ganas de sentir mi portentoso y combativo báculo, en conclusión de haberte dado el inolvidable y último mejor polvo de tu vida, porque de mi podrán decir de todo, pero nunca que soy un mal amante; sé luchar hasta el final, hasta que mi enemigo quede rendido, desfallecido y tembloroso… Y tú lo sabes.

Pd. Después de releer esto es hora de decir adiós. La derrota está escrita en mi frente.